Calcula el precio objetivo por múltiplos (PER, EV/EBITDA, P/BV) y por descuento de dividendos (Gordon-Shapiro). Con margen de seguridad y fiscalidad IRPF española.
El precio de mercado de una acción es lo que alguien está dispuesto a pagar hoy. El valor intrínseco es lo que realmente vale según sus fundamentales. La diferencia entre precio y valor es donde está la oportunidad — o la trampa. Comprar una empresa excelente a un precio excesivo puede dar peores resultados que comprar una empresa mediocre a precio de derribo.
La valoración no predice el precio futuro con exactitud — ningún modelo lo hace. Sirve para construir un rango razonable de valor y compararlo con el precio actual para decidir si el mercado está siendo demasiado optimista o pesimista.
El PEG (Price/Earnings to Growth) divide el PER entre la tasa de crecimiento esperada del beneficio. Un PER de 20x con crecimiento del 20% anual da un PEG de 1 — considerado valoración justa según la regla de Peter Lynch. Un PEG inferior a 1 sugiere que el mercado infravalora el crecimiento; superior a 2 que lo está pagando caro.
El PEG corrige una limitación importante del PER: una empresa de tecnología con PER 30x puede ser más barata que una utility con PER 15x si la primera crece al 30% y la segunda al 3%. El PEG lo captura: 30/30 = 1x vs 15/3 = 5x.
Limitación: el PEG asume que el crecimiento es sostenible, lo que raramente ocurre a tasas altas durante muchos años. Úsalo como indicador complementario, no como valoración definitiva.
El PER (Price/Earnings Ratio) divide el precio actual entre el beneficio por acción. Un PER de 15 significa que pagas 15 años de beneficios actuales por la empresa. La clave es comparar el PER de la acción con su sector y con su historial propio.
El PER tiene limitaciones importantes: no funciona con empresas con pérdidas, se distorsiona con beneficios extraordinarios, y no tiene en cuenta la deuda. Una empresa con PER bajo pero mucha deuda puede ser más cara que una con PER alto y caja neta.
| Sector | PER medio orientativo | Comentario |
|---|---|---|
| S&P 500 histórico | ~16x | Media largo plazo |
| Ibex 35 | ~12-14x | Prima por riesgo país |
| Bancos europeos | ~8-10x | Sector cíclico regulado |
| Tecnología (growth) | ~25-40x | Se paga crecimiento futuro |
| Utilities | ~14-18x | Flujos predecibles |
| Consumo básico | ~18-22x | Defensivo, baja ciclicidad |
El EV/EBITDA compara el valor total de la empresa (capitalización + deuda neta) con el EBITDA (beneficio antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización). Sus ventajas sobre el PER son dos: incluye la deuda en el precio y elimina las diferencias contables de amortización entre empresas.
Es especialmente útil para comparar empresas del mismo sector con diferentes estructuras de capital, o para valorar empresas con beneficios bajos pero fuerte generación de caja operativa. El mercado europeo cotiza en torno a 8-10x EV/EBITDA como referencia general.
El ratio Precio/Valor Contable compara la capitalización bursátil con el patrimonio neto de la empresa. Un P/BV de 1 significa que pagas exactamente por lo que la empresa tiene en libros. Por debajo de 1 puede indicar que el mercado no cree en la capacidad de la empresa de generar valor con sus activos — o una oportunidad si los activos están infravalorados en libros.
Es especialmente relevante en banca y aseguradoras, donde los activos son principalmente financieros y están valorados a mercado. En empresas tecnológicas el P/BV tiene poca utilidad porque los activos intangibles (marca, tecnología, talento) no aparecen en balance.
El modelo Gordon-Shapiro valora una acción como el valor presente de todos sus dividendos futuros, asumiendo que crecen a una tasa constante perpetua. La fórmula es simple pero potente:
P = D₁ / (Ke − g)
Donde D₁ es el dividendo esperado el próximo año, Ke es la rentabilidad exigida por el accionista (coste del capital propio) y g es la tasa de crecimiento perpetuo del dividendo.
El modelo tiene dos limitaciones importantes: es muy sensible a la diferencia (Ke − g), y asume crecimiento perpetuo constante que pocas empresas mantienen. Funciona bien para empresas maduras con dividendos estables (utilities, consumo básico, bancos consolidados). No funciona para empresas de crecimiento alto ni para empresas sin dividendo.
El margen de seguridad es la diferencia entre el precio objetivo y el precio de mercado. Si calculas que una acción vale 20€ y cotiza a 14€, tienes un margen de seguridad del 30%. Ese colchón te protege de que tus estimaciones sean demasiado optimistas — si el valor real es 17€ en lugar de 20€, todavía estarías comprando barato.
Benjamin Graham recomendaba un margen mínimo del 33% para acciones individuales. Buffett aplica márgenes menores para empresas de altísima calidad, porque la calidad del negocio actúa como protección adicional. No hay un número mágico — depende de la certeza que tengas en tu valoración.
Las acciones tienen dos eventos fiscales en España: los dividendos y la ganancia patrimonial al vender.
Dividendos: retención del 19% en origen, que tributa en la base del ahorro al tipo que corresponda según el total de rentas del ahorro del ejercicio (19%/21%/23%/27%/28%). Si tienes acciones extranjeras puede haber retención en el país de origen — con convenio de doble imposición puedes deducirla del IRPF español.
Plusvalía: la diferencia entre precio de venta y precio de compra tributa también en base del ahorro a los mismos tipos. Las pérdidas son compensables con ganancias del mismo tipo en los 4 ejercicios siguientes, lo que permite una planificación fiscal eficiente ("tax loss harvesting").
Norma antiaplicación (wash sale): si vendes con pérdidas y recompras el mismo valor en los 2 meses siguientes, no puedes deducir la pérdida hasta que vendas definitivamente. Afecta a acciones del mismo emisor pero no a fondos o ETFs distintos que repliquen el mismo índice.