Descuento de Flujos de Caja (DCF) con WACC calculado paso a paso. La metodología de los analistas de banca de inversión, accesible para todos.
A diferencia de los múltiplos (PER, EV/EBITDA), el DCF no depende de lo que el mercado está pagando por empresas similares — que pueden estar todas sobrevaloradas o infravaloradas. El DCF valora la empresa exclusivamente por su capacidad intrínseca de generar caja libre en el futuro.
Es el método central en M&A, LBOs, salidas a bolsa y análisis de crédito. Cuando un banco de inversión presenta un fairness opinion en una adquisición, el DCF siempre está en el centro del análisis. Sus limitaciones son conocidas (alta sensibilidad a los inputs, especialmente al WACC y al crecimiento terminal), pero ningún analista serio prescinde de él.
El FCF es el dinero que la empresa genera después de pagar todos sus gastos operativos e invertir lo necesario para mantener y crecer el negocio. No es el beneficio contable — que puede distorsionarse con amortizaciones, provisiones y cambios contables. El FCF es caja real.
Donde T es el tipo impositivo efectivo. El término EBIT×(1-T) se llama NOPAT (beneficio operativo después de impuestos). Añadimos la amortización porque es un gasto no caja, y restamos el CAPEX y la inversión en capital circulante porque son salidas reales de caja.
El WACC pondera el coste del capital propio (Ke) y el coste de la deuda (Kd) según la estructura de financiación de la empresa. La deuda tiene un escudo fiscal porque los intereses son deducibles en el Impuesto de Sociedades.
Donde E es el valor del equity, D el valor de la deuda y V = E + D. El coste del capital propio Ke se calcula por CAPM:
Donde Rf es la tasa libre de riesgo (bono soberano a 10 años), β es la beta de la acción y (Rm − Rf) es la prima de riesgo de mercado. Un error típico es usar el coste histórico de la deuda en lugar del coste de mercado actual.
En la mayoría de DCFs, el valor terminal representa entre el 60% y el 80% del valor total de la empresa. Eso significa que las hipótesis sobre el crecimiento perpetuo (g) son más determinantes que las proyecciones año a año de la fase explícita.
La regla de oro: el crecimiento perpetuo no puede superar el crecimiento nominal esperado de la economía a largo plazo. Para la eurozona, eso implica un g máximo de aproximadamente 4-5% (inflación ~2.5% + crecimiento real ~2%). Cualquier g superior implica que la empresa eventualmente valdría más que toda la economía — imposible.
El DCF sobre FCF da el Enterprise Value (EV) — el valor total de la empresa para todos sus financiadores (accionistas y acreedores). Para llegar al valor del equity (lo que vale para los accionistas), hay que restar la deuda neta:
Y para obtener el precio objetivo por acción, se divide entre el número de acciones en circulación. Un error frecuente es olvidar incluir instrumentos dilutivos (opciones, convertibles) en el conteo de acciones.
Ningún analista presenta un único número como resultado de un DCF. Siempre se presenta un rango, construido variando los dos parámetros más sensibles: el WACC y el crecimiento terminal. La tabla de sensibilidad de esta calculadora muestra exactamente ese rango.
Una buena práctica es presentar tres escenarios: base (las hipótesis más probables), optimista (crecimiento alto, WACC bajo) y pesimista (crecimiento bajo, WACC alto). El rango entre optimista y pesimista define la banda de valoración razonable.
El DCF es extremadamente sensible a sus inputs. Un cambio de 1% en el WACC o en el crecimiento terminal puede mover el precio objetivo un 20-30%. Eso no es un defecto del método — es una característica que obliga a ser riguroso con las hipótesis y a presentar siempre rangos, nunca cifras únicas.
Además, el DCF no es útil para empresas que no generan FCF positivo (startups, empresas en turnaround), donde los múltiplos o métodos de opciones reales son más apropiados.